Nuestras hermanas y hermanos venezolanos

La ciudad de Bucaramanga está experimentando una gran afluencia de inmigrantes venezolanos. Venezuela, alguna vez el país más rico de la región, ha descendido a la pobreza extrema en la que viven actualmente dos tercios de su población. La gente ha perdido sus ahorros en una inflación sin precedentes (se estima que alcanzará el 1,000,000% antes del fin de año). El costo de los alimentos se duplica cada mes. A pesar de que los padres renuncian a sus porciones para dar a sus hijos, cada sexto sufre de malnutrición aguda. Los médicos no tienen ni siquiera los medicamentos más básicos para sus pacientes. Condiciones evitables están tomando sus víctimas. La desesperación aumenta el crimen que se ha disparado y es el tercero más alto en el mundo.

No es sorprendente que las personas estén huyendo de su país, dada la longitud de la frontera con Colombia, la mayoría de los refugios eligen a Colombia para su nuevo hogar. La oficina de inmigración de Colombia publica la cifra de 50,000 personas que llegan todos los días. Para algunos de ellos (est.100,000 por mes) es el comienzo de una caminata de 16 horas por día que dura 20 días hasta llegar a Ecuador. Otros ingresan al país para asegurar medicinas y alimentos, con el fin de llevarle a sus familias y regresar a Venezuela. A principios de año, había alrededor de 600,000 personas de Venezuela en Colombia y se espera que la cantidad aumente a 1 millón antes del fin de año. 

El gobierno colombiano ha estado pendiente de la situación y puso en práctica medidas administrativas especiales para permitir una legalización levemente más fácil para muchos migrantes. A pesar de que alrededor de dos tercios de los venezolanos en Colombia no tienen un estatus migratorio regular: dejándolos sin derecho a trabajar, sin atención médica, sin acceso a la educación y altamente vulnerables a la explotación, Colombia es un país que todavía se está recuperando de su propio pasado difícil y que tiene que integrar a más de 7 millones de personas que fueron desplazadas internamente como resultado de décadas de conflicto. Con base en lo anterior, el alcance de la necesidad de los venezolanos en Colombia es simplemente demasiado abrumador dados los recursos limitados disponibles en el país.

Nuestra congregación en el área de Bucaramanga que recibe 400 nuevas llegadas de venezolanos cada día, está buscando formas de responder a la situación y esperamos poder brindar las actualizaciones pertinentes en un futuro cercano.