Obispo Juan Alberto Cardona

imgAmadas y amados del Señor Iglesia Colombiana Metodista,

La luz que ha llegado en esta navidad la cual transforma nuestras vidas y el mundo entero, sea la que los oriente y guíe en todo su caminar.

Amados/as, estamos concluyendo un año cargado de alegrías y tristezas, triunfos y fracasos, de abundancia y de estreches; pero sobretodo un año acompañados de la gracia y el amor de Dios.

Como Iglesia hemos pasado aparentemente grandes dificultes, y digo aparentemente ya que estas nos han fortalecido, permitiéndonos desarrollarnos, consolidarnos y fortalecernos en otras áreas especialmente en nuestro que hacer eclesial y misional.

Ser y hacer Iglesia no es una labor fácil, pues es hacerse parte del proyecto de Dios, para este contexto y tiempo nuestro. Leer e interpretar los tiempos es nuestra tarea, pero sólo lo podemos hacer con la guía del Espíritu Santo; está nuestra Iglesia en todo su desarrollo y accionar fruto de la guía del Espíritu Santo, así es que en todo nuestro caminar hemos logrado ir consolidando un modelo eclesial que responda a las necesidades de las comunidades donde ministramos. Esta época de navidad nos lleva a recordar el hecho histórico de la encarnación de Dios.

El Verbo se hace carne (Jn.1:1-14) no solo nos visita, sino que se hace uno con todos nosotros/as. Esta humanización del Altísimo, la hace para cambiar y transformar la humanidad, el mundo como tal; esa es la razón central de celebrar la navidad; la encarnación de Dios.

Lo hace para quitar la maldad del mundo y es allí que antepone a todo lo oscuro que hay una Luz, que es Jesucristo y esa Luz se cimienta en el amor. Por ello nos llega la Luz, la cual está cimentada y constituida en nuestros Señor y Salvador Jesucristo; y es por medio de esta Luz, que alcanzamos la salvación. Seguirle a él, recibirle y tenerle en nuestros corazones y en nuestras vidas; nos permite un cambio genuino y radical; una transformación de nuestro ser; donde podremos por su gracia y amor obtener la salvación y guiar a otros/as en esta dirección. El tener un encuentro real y genuino con la Luz que es Jesucristo, nos hace ver el mundo diferente; pues transforma e ilumina todo nuestro caminar. Hoy esta humilde y joven Iglesia siente en plenitud ese encuentro; por ello podemos decir en el amor cristiano que estamos caminando y tomados de la mano de los más pequeñitos del Señor.